El 28 de febrero se cumple el plazo establecido en la Ley 2535 de 2025 para que los municipios y distritos creen e implementen el Fondo de Emprendimiento para la Mujer (FEM). A esta fecha, las entidades territoriales ya debieron haber adoptado decisiones administrativas, presupuestales e institucionales concretas para dar cumplimiento a esta obligación legal.

El FEM fue diseñado como un instrumento para canalizar recursos públicos hacia emprendimientos liderados por mujeres, con enfoque territorial y social, buscando fortalecer la autonomía económica, reducir brechas de género y promover el desarrollo local.

El primer paso exigido por la Ley es constituir el FEM como fondo o cuenta especial, integrarlo al presupuesto municipal o distrital y definir claramente su fuente de financiación, que puede provenir de recursos propios, regalías, donaciones u otras fuentes permitidas por la normativa vigente.

En segundo lugar, la entidad debe conformar el Comité Operativo del FEM, instancia encargada de evaluar y seleccionar los proyectos a financiar. Este comité debe estar integrado por representantes de:

  • Hacienda
  • Planeación
  • Personería
  • El Consejo de Mujeres

Otro aspecto fundamental es habilitar el proceso de postulación, garantizando reglas claras y accesibles, tales como:

  • Convocatoria abierta o mecanismo debidamente definido
  • Canales claros para la recepción de solicitudes
  • Información comprensible y accesible para las mujeres del territorio

Adicionalmente, la entidad debe establecer reglas claras de acceso, incluyendo:

  • Requisitos de las beneficiarias
  • Montos de capital semilla
  • Procedimientos de postulación simples, sin trámites excesivos

Finalmente, la Ley exige garantizar seguimiento y control, lo cual implica:

  • Registro de beneficiarias
  • Presentación de informes trimestrales
  • Articulación con el registro nacional para evitar la doble financiación

¿En qué etapa de implementación se encuentra su entidad? El FEM no solo busca cumplir una disposición legal, sino consolidarse como una herramienta efectiva de política pública para el fortalecimiento del emprendimiento femenino en los territorios.

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